Homilías

Published on 26 mayo 2014 | by Padre Víctor Hugo Villatoro Montenegro

Escuintla está enferma, reflexión sobre el alcoholismo y droga

Escuintla está enferma, reflexión sobre el alcoholismo y droga “Ni borrachos, ni violentos heredarán el Reino de Dios” (Cf 1Co 6,9ss)

Queridos hermanos y hermanas, hoy con mucha pena y dolor, podemos decir que Escuintla ¡está gravemente enferma!, sí, Escuintla está viviendo una de las enfermedades sociales que más causan dolor a las familias: la Drogadicción y el alcoholismo.

Ciertamente, el alcoholismo es una enfermedad que daña no sólo la salud física, sino la misma capacidad de decisión y de acción de las personas al desubicarlas de su realidad. Daña a la familia, a la sociedad, nos daña a todos y a todas.

Tanto el alcoholismo y la drogadicción son enfermedades que afectan la mente y la voluntad y, en consecuencia, también las relaciones humanas. Son innumerables los accidentes y los delitos en los que el alcohol está de por medio; muchos casos de desintegración familiar y de violencia intrafamiliar están marcados por el consumo del alcohol o droga, la ausencia laboral y el daño económico a la familia y a la sociedad son cada vez mayores.

Hermanos no podemos quedar indiferentes. Todos somos responsables del futuro de los niños y jóvenes; a todos nos toca dar ejemplo de responsabilidad ante estas graves enfermedades sociales.

La familia tiene un papel muy importante en la prevención y atención de los niños y jóvenes, y a la vez todos somos responsables de curar esta enfermedad: Preguntémonos:

  • – ¿Cuál es el ambiente que se vive al interior de la familia? Comunicación, respeto, apoyo, amor, cariño…. (lo ideal) pero del seno familiar no pocas veces hay: violencia, maltrato, incomprensiones, rencores. Consecuencias: refugio en el alcohol, droga, etc… u otros males sociales.
  • – ¿Cuál es el ejemplo que das respecto al alcohol?
  • – ¿Con quién y en qué ocupan el tiempo libre tus hijos niños y jóvenes?
  • – ¿Quiénes son los amigos de tus hijos? ¿los conoces, conoces si tienen una vida sana?
  • – ¿Qué diálogo se da en familia ante estos problemas?
  • – ¿consientes que tus hijos beban? Y peor aún ¿ya te acostumbraste a que lo hagan y no dices nada? ¿no buscas ayuda para que salgan de eso?

Hermanos, cuantos de nosotros no sabemos la oscura realidad de jóvenes de básico y diversificado, incluso universitarios que viven alcoholizados, o se prestan para la venta de estupefacientes de todo tipo: marihuana, cocaína, etc… drogas que traen una serie de consecuencias nefastas para la persona, sociedad y familia. O la triste realidad que se vive en las calles de Escuintla desde el jueves hasta los domingos donde abren discotecas semi-clandestinas con entradas que incluyen bebidas alcohólicas, como si la felicidad estuviera en el escape de la realidad que ofrecen las bebidas y drogas. Lugares donde se llega a “divertirse” a “pasar un buen momento” con alcohol o drogas, condicionando la felicidad al consumo de este veneno de cuerpo y alma, que esclaviza la voluntad natural del ser humano y trastorna sus facultades.




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