Reconciliación

Publicado el 14 julio 2015 | por Pepe Barrascout

¿Por qué confesar los pecados a un sacerdote y no directamente a Dios?

¿Si Dios sabe lo que yo siento, por qué eso no es suficiente?

¿Por qué los católicos confesamos nuestros pecados a un sacerdote, en lugar de hacerlo directamente a Dios?

La respuesta inmediata sería: porque esta es la manera como Dios quiere que nos confesemos. En Santiago 5, 16, Dios nos dice: «Confesad mutuamente vuestros pecados». Presta atención que las Sagradas Escrituras no dicen «confiesen sus pecados directamente con Dios y sólo con Dios»; la Biblia nos pide que confesemos nuestros pecados con otro.

En Mateo 9, 6, Jesús nos dice que le fue dada autoridad en la tierra para perdonar los pecados. Y la Biblia continúa diciéndonos, en el versículo 8, que esta autoridad fue dada a los «hombres», en plural.

En Juan 20, 21-23,  es la primera cosa que Jesús les dice a los discípulos reunidos en la noche de su resurrección: «Como el Padre me envió, yo los envío». ¿Y cómo el Padre envió a Jesús?, en Mateo 9, vimos que el Padre envió a Jesús con autoridad en la tierra para perdonar los pecados.

Pues bien, Jesús envía a sus discípulos como el Padre lo envió; ¿Entonces, con qué autoridad Jesús envía a sus discípulos?, con la autoridad en la tierra de perdonar los pecados. Y se por si acaso no entendieran, Jesús prosigue en Juan 20, 22-23: «Después de esas palabras, sopló sobre ellos diciéndoles: Reciban el Espíritu Santo. Aquellos a quienes les perdonan los pecados, les serán perdonados; a aquellos a quien se los retengan, les serán retenidos».

¿Por qué Jesús daría a sus discípulos el poder de perdonar o retener los pecados, si no estuviera esperando que las personas se confesaran con ellos? ¿Y cómo podrían perdonar o retener los pecados, si ninguno les confesara sus pecados?

Nos pide que confesemos nuestros pecados unos con otros. También nos dice que Dios dio la autoridad a los hombres en la tierra para perdonar los pecados. Jesús envía a sus discípulos con autoridad en la tierra para perdonar los pecados.

Cuando los católicos confesamos nuestros pecados a un sacerdote, estamos simplemente siguiendo el plan establecido por Jesús. Él perdona los pecados a través de un sacerdote: es el poder de Dios, pero Él lleva a cabo esa tarea mediante el ministerio del sacerdote.

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Basado en el texto publicado en Aleteia.


| 14 julio 2015 | Reconciliación



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