San Benito Biscop fue un monje y abad inglés que vivió en el siglo VII. Nacido en Northumbria, Benito Biscop tuvo una vida marcada por la búsqueda de la perfección espiritual y el servicio a la Iglesia.
Después de una juventud dedicada al servicio del rey Oswiu de Northumbria, Benito Biscop decidió ingresar a la vida monástica. Realizó varios viajes a Roma, donde se impregnó de la espiritualidad y la cultura de la Iglesia romana, trayendo de vuelta a Inglaterra valiosas reliquias, libros y obras de arte que enriquecieron la vida litúrgica y cultural de los monasterios que fundó.
Como abad de los monasterios de Wearmouth y Jarrow, Benito Biscop se destacó por su labor de reforma y organización monástica, introduciendo la regla benedictina y promoviendo la vida de oración, estudio y trabajo manual entre sus monjes. Además, fue un gran impulsor de la educación y la copia de manuscritos, convirtiéndose en uno de los principales promotores de la cultura y el saber en la Inglaterra anglosajona. La Iglesia lo venera como santo y lo conmemora el 12 de enero.
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