Mensaje Pastoral a la Diócesis de Escuintla – Cuaresma 2015 (II)

(3) “Danos Señor, un corazón nuevo”
Caminar en hacia un corazón renovado

La obra redentora que se realizará en el Misterio Pascual de Cristo con el que culmina la Santa Cuaresma, no es otra que el “cambio de corazón” prometido en el Antiguo Testamento: “Les daré un corazón nuevo, les infundiré un espíritu nuevo” (Ez 11, 19). Ante el endurecimiento del Pueblo de Dios a su Ley de amor, quiso el Padre amoroso darnos en Cristo al Hombre Nuevo “creado en justicia y santidad” (cfr. Ef 4, 7): a Aquel que es modelo de un corazón que se abre al hermano y a su sufrimiento. Dicha renovación del corazón es ante todo un don del Espíritu “derramado en nuestros corazones” (cfr. Rm 8, 1ss). Es por ello que ninguna conversión es posible en Cuaresma si no pedimos a Dios el don del Espíritu que todo lo renueva, como lo dice el mismo por el profeta:”Envía, Señor, tu Espíritu y renovarás la faz de la tierra” (cfr. Sal 103,40). Para este tiempo de “formación del corazón” como dice el Papa Emérito Benedicto XVI, tenemos a nuestro alcance en Cuaresma:

  • El medio maravilloso del Sacramento de la Confesión: sin temor, sin tardanza, dando lugar a esta “medicina necesaria” programando en esta Cuaresma el momento de realizar la confesión sincera, completa, comprometida con un cambio de conducta.
  • Compromiso sacerdotal de servir a la “reconciliación”: tal y como lo describe el Santo Padre Francisco: “Por graves que sean los pecados basta «arrepentirse y pedir perdón»; «no se debe pagar nada», porque ya «Cristo ha pagado por nosotros». La confesión «más que un juicio es un encuentro» con el Señor que «te abraza». «Enseñemos a nuestros niños, a nuestros chicos a confesarse bien, porque ir a confesarse no es como ir a la tintorería para que nos quiten una mancha, ¡No! Es ir al encuentro con el Padre.

(4) “María conservaba todas estas cosas en su corazón”
Modelo e intercesión de la Santísima Virgen en el camino cuaresmal

Durante el camino cuaresmal, en las vía de la conversión hasta llegar a la Pascua, no estamos solos: nos acompaña en medio de la comunidad eclesial, aquella a la que con tanta razón llamamos en el Santo Rosario “Refugio de los pecadores”. De María Santísima, en primer lugar admiramos su “corazón que lo conservaba todo” (cfr. Lc 2,19) precisamente porque en este tiempo no nos enfrentamos a nuestros defectos, debilidades y pecados, sino al hermoso camino del encuentro con el perdón de Dios que hemos de reflejar en el perdón a nuestros hermanos. María en su Inmaculado corazón, interceda por nosotros para que la ruta cuaresmal de los discípulos misioneros de su Hijo, sea de una verdadera imitación en el amor al hermano, en la conversión del egoísmo a la solidaridad y perdón. Que por ella tengamos “también nosotros un corazón como el de Cristo: manso, humilde, lleno de amor”, “fuerte” (cfr. Stg. 5, 8) porque lleno de esperanza en la divina misericordia e iluminado por la alegría del Evangelio.

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Puedes leer la primera parte del Mensaje Pastoral a la Diócesis de Escuintla, con motivo de la Cuaresma del Año 2015.

Monseñor Víctor Hugo Palma

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Foto: Francisco López.


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