Homilías

Published on 26 abril 2015 | by Padre Víctor Hugo Villatoro Montenegro

Reflexión IV Domingo de Pascua

Este domingo es conocido como el domingo del Buen Pastor, ya que el santo Evangelio tomado del capitulo diez de san Juan, relata la escena donde Jesús que se proclama como “El Buen Pastor,: el que da la vida por sus ovejas, el que las conoce, el que les da unidad”. Un símbolo hermoso que refleja cómo Dios está pendiente de la humanidad, porque Él es el verdadero pastor.

El pueblo de Israel antiguo, era un pueblo de pastores nómadas, es decir de pastores ambulantes, que no tenían una residencia fija sino iban con sus rebaños de un lado a otro. Por lo que tenía mucha sensibilidad hablar del buen pastor. Además, recordemos que el pueblo de Israel esperaba la llegada del Mesías, como pastor verdadero que apacentaría al pueblo, el que según Ezequiel, Dios había prometido ante los malos pastores, Él mismo apacentaría su rebaño. ¿Quiénes pastoreaban Israel cuando Jesús dijo Yo soy el buen pastor? El sanedrín: el sumo sacerdote, los saduceos, los escribas y fariseos. Además de los Hijos de Herodes el Grande como: Herodes Antípas.

De modo que Jesús ve que estos pastores aún continúan siendo corruptos, y el pueblo está a la deriva como ovejas sin pastor. Por eso Jesús dice: “Yo soy el Buen Pastor, el buen pastor da la vida por sus ovejas”. Veamos qué implica esto que Jesús nos dice:

Jesús nos conoce: el pastor conoce a sus ovejas y ellas lo conocen. Jesús es el primero que nos conoce, el primero que nos ha llamado, un conocimiento que conlleva a la unidad profunda entre Él y nosotros. Su voz es única, y  se escucha no con los oídos, sino con el corazón abierto, en la conciencia. Dios tiene una voz única en cada uno de nosotros.

El Asalariado es el mal Pastor (huye) el que se aprovecha de ellas, un tirano, un opresor… hoy también los hay. Habrá que ser precavidos y no caer en las manos de falsos pastores, que lo que les interesa muchas veces es el diezmo, y no el bien espiritual de la gente.

El lobo, es el ladrón, el que dispersa a las ovejas, el que las divide (el mal).

Jesús busca la unidad del rebaño: tengo otras ovejas lejos… a Jesús no le gusta la división, sino la unidad, una iglesia católica, bajo un mismo pastor que es Él, que es su vicario en la tierra Pedro (apacienta mis ovejas) Es una tarea ardua alcanzar esta unidad. ¿Nosotros colaboramos con Jesús en alcanzar esta unidad del rebaño?

Nosotros debemos ser el buen rebaño de Cristo. Ante la bella imagen de Jesús buen Pastor, también nosotros estamos llamados a responder del mismo modo: siendo el buen rebaño de Cristo. No despreciando su voz, sino dejándonos conducir por su Palabra, por sus mandamientos. Hoy hay un peligro claro y es despreciar lo santo y caer en ser títeres de la publicidad y de los medios de comunicación… que crean en nosotros modelos de bienestar y de comportamiento muchas veces egoístas… nos dicen cómo vestir, qué comer, qué celular es el mejor, pero la voz del Señor es la verdadera fuente de alegría, de conocimiento mutuo, de protección, porque El es el verdadero pastor, que nos lleva a los pastos de la vida eterna.

Roguemos finalmente a Jesús Pastor de las almas por las vocaciones. “Jesús Buen Pastor, danos sacerdotes santos, danos religiosas santas, danos laicos comprometidos, para que todos sigan tu ejemplo y sean en el mundo reflejo auténtico de Ti, el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.” Amén.




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