Evangelio Dominical

Publicado el 11 agosto 2019 | por Monseñor Víctor Hugo Palma Paúl

¡Seamos administradores buenos y fieles!

Queridos hermanos:

Este domingo Cristo, Maestro misericordioso, continúa con su instrucción para que seamos en verdad “sabios al elegir los valores auténticos y permanentes”, ¡es tan fácil equivocarse y perder la noción del bien, incluso perder el sentido de tiempo que pasa cada dia!.

Esa vida que cada día “escapa” por así decirlo y no es objeto de reflexión, especialmente en estos días en que “buscamos divertirnos, pasarla bien, sin importar el hacia dónde de nuestro camino”.

Pero también se suele ceder a la tentación de “adueñarnos” de aquello que en realidad nos ha sido dado para ser sólo buenos administradores; ¡cuántos males vienen de la mentalidad posesiva y dominante de lo que en realidad son “servicios” en familia, en comunidad y hasta en una nación!.

Es por ello que se nos recuerda hoy en el libro de la Sabiduría que “somos un pueblo nacido de la Pascua”, es decir, una humanidad que debe vivir la vida nueva dejando atrás el odio, el vicio, el alejamiento de Dios y la tentación de apoderarnos de todo.

El salmo 32 parece muy “nacionalista” pero los cristianos lo aplicamos a la Iglesia: ¡somos el pueblo del Señor, caminemos pues por su caminos y en el cumplimiento de su voluntad!.

La carta a los Hebreos nos invita por ello a “ver hacia nuestros padres en la Fe”, todos aquellos que vivieron circunstancias mucho más difíciles que las nuestras, pero fueron fieles al Señor. Se les llama “una nube o multitud de testigos”, ¡aprendamos de los que fueron fieles en familia, en el trabajo, en todo aquello que les tocó vivir y rechacemos el egoísmo, el olvido de Dios y lo peor de todo, el hacer de la Fe como un campo de evasión de lo bueno, de lo justo, de lo correcto!.

Pero hoy de modo especial, el Señor Jesús nos pone ante una realidad tan humana: “Donde está tu tesoro allí estará tu corazón” invita pensar a quién o qué realmente amamos y cuánto muchas veces dirige nuestra vida ocupando el lugar de Dios y de los hermanos. De estos hermanos “no somos dueños” y si el Señor tarda en volver –como dice el Señor en la comparación- evitemos hacernos señores y propietarios de lo que tan solo es “para servir y administrar de la mejor manera”.

Hoy que se eligen importantes autoridades a nivel nacional, oremos para que el Espíritu Santo toque sus conciencias y “sirvan a fondo, sin buscar servirse en beneficio propio”.

Lo deseamos para cada familia y comunidad y lo pedimos a Aquella cuya Asunción al cielo celebramos este mes: un verdadero signo de lo que puede sucedernos también a nosotros, si damos como María el primer lugar a la Palabra en nuestra vida y como ella, somos servidores en todo fieles al Señor nuestro Dios (Papa emérito Benedicto XVI).

Firma Monseñor Víctor Hugo Palma




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