¡Acojamos y llevemos su luz al mundo!

Queridos hermanos:

Celebramos hoy uno de los momentos luminosos de la Infancia de Jesús: como lo oramos en el Misterio Gozoso del Rosario, hoy Cristo es “presentado” en el Templo, siguiendo la ley judía (Éxodo 34, 19-20, en lugar de sacrificar al niño a los dioses, como hacían los paganos, los judíos ofrecían en su lugar “en su rescate” el sacrificio de un animal).

La ocasión sirve para que Aquel que estaba escondido –fue circuncidado en su aldea de Belén- sea presentado y reconocido como “luz para los pueblos”: ¡Cristo es la luz esperada… como los ancianos Simeón y Ana acojamos en este pequeño la luz necesaria para caminar hacia la vida nueva!.

Una escena predicha por el profeta Malaquías en la primera lectura: el Señor vendrá luminosamente a tu Templo para “juzgar entre la luz y la oscuridad”. Es precisamente lo que dice Simeón a María: “Este niño será signo de contradicción, pues revelará lo que hay en los corazones”; ¡no rechacemos a Cristo luz, pues solo de Él puede venir la claridad para conocernos y saber la propia verdad de cada uno!.

Un detalle importante es el cuadro familiar: los padres que llevan a su pequeño, pero también los “ancianos” Simeón y Ana que significan la generaciòn de los mayores. Ellos reconocen en Cristo la salvación esperada, ellos tienen la “sabiduría” que muchas veces no reconoce la generación más joven: ¡apreciemos y no desechemos a las personas mayores de edad, no desoigamos su sabiduría en casa! (Papa Francisco).

La fiesta celebra también a María que lleva en brazos la Luz del mundo y la ofrece: ¡la Fiesta de Candelaria es una invitación a recibir y dar al mundo la Luz verdadera, Cristo el Señor!… Aquel que dirá un día: “Yo soy la Luz del mundo, quien me sigue no caminará en la oscuridad” (Jn 8, 12).

Desde el inicio del año, ante la certeza de “muchas luces falsas” que tratarán de “iluminar” nuestra vida con falsos valores (materialismo, egoísmo, placer, mentira, orgullo) imitemos a los “ancianos sabios” que se alegran y reciben a Cristo.

Él vuelve a casa y “crece en sabiduría y gracia”: ¡la Familia es el lugar para crecer en la Fe, en la escucha de los mayores, en la práctica de la paciencia, la generosidad y la Esperanza!

Señora de Candelaria, danos a Cristo Luz para iluminar a la sociedad y familias de Guatemala.

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