¿Cómo prepararnos para un terremoto?

Guatemala está ubicada en un área sísmica y por eso es de esperar que cada cierto tiempo ocurran temblores de mayor o menor intensidad. No sabemos cuando, no sabemos donde, pero sabemos que en algún momento habrá algún terremoto.

El día de hoy, en la región occidental del país, hubo un terremoto que causó varios daños de importancia, a la infraestructura, al ánimo y además causó la pérdida de vidas humanas. Es en estos momentos cuando nos preguntamos ¿estamos preparados para un terremoto?, sabemos que es inevitable, sin embargo, toda la información sobre como prepararse, empieza a surgir cuando ya ha pasado el desastre, los organismos del Estado responsables del tema, lanzan advertencias, mensajes y recomendaciones sobre que hacer y que no, en determinada situación.

¿Y que hacemos con esos mensajes? les prestamos atención, los compartimos en nuestra red social favorita, comentamos y ahí termina todo, en unas horas todo se olvida, la calma vuelve y la normalidad de los no afectados directamente, regresa a sus actividades diarias.

Pero hay un mensaje mucho mas importante, que frecuentemente olvidamos, a pesar de ser recordado todos los días en el Evangelio, a pesar de que todos los domingos lo escuchamos, pero que pocas veces creemos que es para nosotros, siempre pensamos que es para alguien mas.

Jesús nos pide que seamos perfectos como perfecto es el Padre. Este es un llamado claro a la Santidad, todos estamos llamados a ser Santos, porque de esta forma podremos gozar de las promesas y gracias al momento de ser llamados a rendir cuentas de nuestra vida en su presencia.

En la parábola de las vírgenes necias y prudentes, hay una clara referencia a lo que debemos hacer para obtener la gloria eterna. Y es algo muy sencillo, debemos estar siempre preparados, debemos estar siempre en estado de Gracia, no podemos dejar esto a última hora o creer que no es para nosotros. La indicación es clara y no debemos ignorarla.

Asistir a la Santa Misa, participar de la Comunión, confesarnos y vivir de acuerdo a las enseñanzas de Dios, que a través de la Santa Madre Iglesia, nos recuerda constantemente, es la forma más fácil, clara y efectiva de prepararnos para un terremoto.

No sabemos cuando ni donde será el momento de nuestra llamada a la presencia del Señor, así que no debemos perder mas el tiempo y participemos activamente de los sacramentos, urgentemente el de la reconciliación, al confesarnos estamos preparados para recibir al cuerpo de Cristo a través de la Comunión y de esta forma viviendo en estado de Gracia, no importará si hoy morimos o dentro de cincuenta años, podemos estar seguros y tranquilos que tendremos nuestro lugar en el cielo.

No desoigamos el llamado de Dios, seamos perfectos, seamos santos, luchemos por alcanzar día a día el estado de Gracia.


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