Mensaje Pastoral a la Diócesis de Escuintla – Cuaresma 2020

Mensaje Pastoral
a la Diócesis de Escuintla
con ocasión de la Cuaresma 2020

¡Reconciliémonos con Dios!
(2 Co 5, 4ss)

A los Sacerdotes y Seminaristas Diocesanos
A los(as) Religiosos(as) en la Diócesis
A los Agentes de Pastoral Diocesanos
A los Jóvenes de nuestras Comunidades
A los hombres y mujeres amados por Dios en la Sociedad Escuintleca

Queridos hermanos:

Con alegría y aprecio por todos y cada uno, comparto este Mensaje para exhortarlos, haciéndome eco de las indicaciones de la Palabra de Dios y del Papa Francisco para la Cuaresma de este 2020: “¡En el nombre de Cristo, les pedimos que se reconcilien con Dios! (2 Co 5, 20). Pablo lanza una invitación “urgente” como centro de su predicación, invitándonos a no dejar para después la gran posibilidad de volver a nacer (cf Jn 3, 12 ss) por la Gracia de Dios en Cristo.

En efecto, la vocación de la  Iglesia es la Evangelización(1) y ésta consiste en invitar a llevar no un mensaje, sino a Jesucristo el Señor, quien ha obrado nuestra reconciliación con el Padre y también con los hermanos: “los que estábamos lejos, ahora hemos sido acercados a Dios por Cristo” (cf. Ef 2, 13). Tener una relación renovada, verdaderamente filial y fraternal nueva, con el Padre y los hermanos, tal ha sido la obra de nuestra salvación: ¡que esta Cuaresma podamos “volvernos al Señor y Él volverá a nosotros” (cf. Zac 1, 3), que podamos reconstruir nuestra relaciones fraternales y encontraremos la paz!”.

En su Mensaje, el Papa Francisco nos señala ciertos puntos en el camino de Cuaresma(2), que tiene como meta la Pascua, la vida nueva en Jesucristo, la cual solo es posible si dejando de escuchar “la voz del mal, la mentira del diablo” (cf. Jn 8, 45), escuchamos la Palabra de conversión y fijos los ojos en el Señor Jesús, abandonamos nuestra vida de pecado.

1- “Cristo me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 20): La mejor motivación a “reconciliarnos con Dios, a buscar volver a la casa del Padre, como como el hijo de la parábola (cf. Lc 15, 11ss) es el sentimiento de Pablo de Tarso: “Es que Él me amó primero y se entregó por mí” (Gal 2, 20). En el camino de Cuaresma no vamos hacia un Dios desconocido, hacia un juez terrible e implacable: ¡caminemos en la esperanza de vida nueva hacia quien sabemos que nos ama, sabiendo que si Dios es eterno, nosotros no lo somos y nuestra conversión no puede esperar!. Aunque somos pecadores, aunque hemos fallado contra el amor de Dios, ese amor suyo no se apaga sino que arde misteriosamente como la zarza en el desierto: ¡no solo es la eternidad de Dios sino su amor inextinguible por nosotros!(3).

2- “Mira que estoy a la puerta y llamo” (Ap 3, 20): En Cuaresma no es que nosotros, estamos llamando a Dios, sino que Él quiere restablecer la comunicación que hemos perdido por nuestros pecados. Ciertamente en los tiempos actuales, como los atenienses de Hechos 17, 21, la comunicación por las redes sociales se llena de tanta charlatanería, de tana vaciedad y hasta mentira: ¡pongamos atención al que está llamando a la puerta de nuestro corazón para que le dejemos pasar a nuestras vida y Él entrando pondrá vida donde hay muerte!. El último domingo de esta Cuaresma, el 29 de Marzo, Jesús dirá a Lázaro muerto en su tumba: “¡Sal fuera! (cf. Jn 11, 38): que estemos atentos a esta llamada a la vida dejando en Escuintla nuestras “tumbas” fatales:

• El alto índice de violencia/delincuencia que nos hace objetivo de acciones especiales nacionales como “estados de prevención” cuyos frutos nunca serán suficientes sino un esfuerzo de familia, de comunidad y particular para superar la innegable expansión de la extorsión, delincuencia y robos, atentados contra la vida humana que abundan lamentablemente en una tierra de personas que en el fondo buscan la paz con Dios los hermanos

• La pasividad de las autoridades en la promoción del vicio, de la prostitución de la explotación de la mujer como en las zonas de paso comercial o productivo, un drama de tantas “mujeres crucificadas” al decir de Papa Francisco(4)

• La falta de transparencia administrativa, de funcionamiento de los tribunales y la consecuente impunidad que producen el temor y la angustia en las familias y en los migrantes laborales en esta región

• La falta de mejores y más eficientes acciones en el cuidado de la naturaleza, ante las diversas formas de efectos negativos de las acciones humanas sobre la “casa común” que se degrada constantemente

• La indiferencia ante el drama de la desnutrición infantil, creciente en Escuintla, la falta de trabajo en los jóvenes y el desarraigo de tantos a quienes finalmente esta tierra “es de paso y producción económica” pero sin sentimientos de interés y solidaridad. En todo los niveles de la vida comunitaria local bien puede aplicarse la lamentable constatación de que se busca la riqueza no para compartir, sino para sí mismo(5).

Que todos “escuchemos hoy la voz del Señor y no endurezcamos el corazón” (cf. Sal 94, 1-2) y que el fruto de esa escucha sea dejar los caminos del mal: el vicio, la soberbia, el egoísmo, el materialismo, la corrupción, para amar con justicia a los hermanos, hijos de nuestro Padre amado del cielo, en una vida nueva de la que dice San Juan: “Sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida en que amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte! (1 Jn 3, 14ss).

3- “Conviértanse  y crean en el Evangelio” (cf. Mc 1, 4): La conversión o “cambio de camino, pasando del error a la verdad” tiene momentos clave esta Cuaresma:

Contemplar al Señor que “derramó con tanto amor su sangre por nosotros”, como recuerda Papa Francisco a los jóvenes: ¡no caigamos en la trampa del la cultura de la vacación de verano y sus excesos hasta inmorales que golpean la costa escuintleca y alienan mentalmente a nuestros jóvenes y no tan jóvenes!6

Programar el “encuentro con Cristo vivo, nuestra paz (cf. Ef 2, 14)” en el Sacramento de la Confesión, que desde ahora solicito a nuestros sacerdotes como una de las formas más hermosas y auténticas de su vida y ministerio

Participar de los retiros parroquiales, de las reflexiones en los Cenáculos misioneros, en los actos de Piedad de Semana Santa “no superficialidad y desgano” sino con el sentido de necesidad espiritual y el Señor responderá a quien se arrepiente de corazón

Practicar la misericordia con los más pobres, como fuente del perdón de las propias culpas, como forma de orientar el ayuno en la limosna, acompañada de la oración, pues el mismo Cristo se aparecerá en los más pobres esta Cuaresma para recordarnos que “lo que hicimos con los más pobres con él lo hicimos” (Mt 25, 40).

Que María Santísima, nuestra Patrona Inmaculada, quien es “refugio de los pecadores” interceda ante el Señor para que “en verdad, nos reconciliemos con Él y los hermanos”. Ella siente sin duda el dolor maternal por las muchas sombras y extravíos de esta tierra de Escuintla, pero está dispuesta a acompañarnos en nuestro camino cuaresmal como “madre siempre presente”, pues los dolores de la Pasión de Hijo en la cruz, son aquellos que ella siente por la Iglesia de su Hijo. A ella le decimos en esta Cuaresma 2020:

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios;
no deseches las oraciones
que te dirigimos
en nuestras necesidades,
antes bien
líbranos de todo peligro,
¡oh Virgen gloriosa y bendita!

Amén.

Escuintla de la Inmaculada, Cuaresma del 2020

(1) Cfr. SAN PAULO VI, Exhortación Evangelii nuntiandi 12
(2) PAPA FRANCISCO Mensaje para la Cuaresma del 2020
(3) SAN AGUSTÍN DE HIPONA Sermón 7
(4) PAPA FRANCISCO Mujeres crucificadas 23 de Agosto de 2019
(5) PAPA FRANCISCO, Mensaje para la Cuaresma 2020 7
(6) PAPA FRANCISCO Exhortación “Christus Vivit” 123

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