Nuestra Fe

Published on 8 septiembre 2015 | by Pepe Barrascout

Nuestra Señora de la Monserrate – Puerto Rico

Advocaciones Marianas en América: Nuestra Señora de la Monserrate – Puerto Rico

Patrona de Puerto Rico, su festividad se celebra el 8 de septiembre.

El comercio marítimo con el puerto de Barcelona atrajo a cientos de catalanes a establecer casas de comercio en Puerto Rico. Como es de suponer, eran ellos muy devotos de Nuestra Señora de la Monserrate, patrona de Cataluña.

Durante el siglo XVI, cuenta la santa tradición, que en Hormigueros Giraldo González, descendiente de catalán, fue liberado milagrosamente del ataque de un toro salvaje al implorar la ayuda divina de Nuestra Señora de la Monserrate. En agradecimiento y devoción a la Moreneta, construyó una ermita de madera bajo esa advocación. Años más tarde, una hija del señor González, según las Crónicas del Canónigo Diego Torres Vargas, se perdió en el bosque y quince días más tarde apareció en buena salud diciendo que durante esos días la había cuidado “una señora”. En ambos casos se atribuye la intercesión de Nuestra Señora de la Monserrate.

Desde fines del siglo XVI, tanto los cronistas como los historiadores, han recalcado la fe mariana en este santuario donde “concurren los fieles de toda la isla a colgar los votos que han hecho para salvarse en las tempestades y trabajos; de estos votos se ven llenas las paredes, con algunos cuadros que representan los grandes peligros de que los ha liberado la piedad divina por la intercesión de esa Señora. Y estos isleños guiados de los mejores principios imitan devotos la piedad de sus padres, frecuentando este santuario a tributar a María gratitud sincera de los divinos beneficios que han conseguido por la intercesión de esta imagen.” Así se expresaba para 1782 Fray Iñigo Abbad y Lasierra.

Los acontecimientos ocurridos en Hormigueros son la manifestación de la Madre de Dios en el oeste de Puerto Rico. Resalto la parte oeste o la zona de San Germán, porque reseñaba el Rev. Marinis, general de la Orden de Predicadores en 1664: “inestimable tesoro de una imagen de Nuestra Señora de Bethelen, (en San Juan) siendo la primera aparecida en las Indias y a quien los ángeles, en lugar de los religiosos, le cantaban la divina psalmodia en el mismo convento.” La talla del “Milagro de Hormiguero”, atribuido a la Virgen de la Monserrate es la más conocida de las iconografías puertorriqueñas.

La devoción popular ha llevado a la efigie y el cuadro de la Moreneta en el santuario de Hormigueros a ser la devoción más popular del pueblo puertorriqueño. En el siglo XVIII, el Obispo Fray Juan Bautista de Zengotita mandó a recoger todos los exvotos que había en el Santuario y fundirlos para hacer un marco de plata a la pintura de Nuestra Señora que aún se encuentra en el Santuario.

El profesor Luis O. Zayas Michelli llama a la Virgen de la Monserrate “la Virgen Cimarrona”, porque ella se revela al pueblo cimarrón que vive en las montañas de Hormigueros (Partido de San Germán) y que es, “en su inmensa mayoría, extranjero y para completar, predominaba numéricamente el africano. Lo que significa que la Virgen mulata del siglo XVI es cimarrona y mulata”.

En el Suplemento “Monserrate 1988”, del periódico El Visitante leemos: “Cuando la Monserrate, una adoración negra, toca tierra hormiguereña, ya en Puerto Rico había terminado casi el siglo de la colonización española. De las tres razas, la india y la negra eran mantenidas en esclavitud, o por lo menos en estado de opresión. Sin duda, esa presencia sirvió para acercar a los marginados ‘prietuzcos’ a la Virgen y por ella a Jesucristo”.

La Virgen de Hormigueros se presenta al pueblo cimarrón del oeste como la Madre, la protectora y el refugio de los que se encuentran en problemas. Ella no pide templo, ni oraciones, como en otras apariciones en el Nuevo Mundo, sólo quiere acunar entre sus brazos al pueblo boricua y lo consigue.

El pueblo catalán que se encontraba disperso por diferentes partes de la Isla no solo acudía al santuario de Hormigueros, sino que en varias ocasiones sus propiedades y haciendas eran bautizadas con el nombre de la Moreneta. En la Hacienda La Monserrate del catalán, don Salvador Calaf y Sierra, en Manatí, había una imagen de esta advocación traída de España. Durante el velorio votivo que se ofrecía el día de su fiesta, los vecinos y allegados iban a cantarle aguinaldo frente a un hermoso altar hogareño. Los dueños, por ser catalanes, mantenían la costumbre de su pueblo.

Ya que nuestra devoción
en Monserrate os añora:
Conducidnos, gran Señora,
al puerto de salvación.

Desde el siglo XVIII cuando el Obispo Fernando de Valdivia y Mendoza dispuso que se declarara Santuario, esta ermita ha servido de lugar de encuentro con Jesús y María, del pueblo puertorriqueño. Todos los años este santo lugar es frecuentado por miles de peregrines que acuden unos a pedir ayuda; mientras otros llegan a “pagar su promesa”. Esto se expresa por el rezo del Santo Rosario, el uso de hábitos, el regalo de exvotos o “milagritos”, la ofrenda de flores o el subir de rodillas las escaleras del santuario, muchas veces con trajes hechos de tela de saco, como penitentes y el ofrecer limosna a los pobres.

Años tras años la colonia catalana en Puerto Rico durante la festividad de la Monserrate acude hasta este santo lugar, vestidos los peregrinos con sus trajes típicos, escenificando los bailes regionales de Cataluña e interpretando el Virolai, su precioso cantico a la Virgen. “Hoy la imagen de la Monserrate de Hormigueros tiene unos elementos y perfiles históricos que la separan o distinguen de la advocación catalana. Artistas y artesanos boricuas le han impartido rasgos de identificación boricua en la iconografía montserratina isleña. Entre los más visibles están: los rostros más de acuerdo con los detalles raciales autóctonos y el Niño sentado a la izquierda y no en el centro de la falda de la Virgen. Sin embargo, no hay duda que a quien Giraldo González invocó en su percance con el toro fue a la Monserrate española, pues no había otra.

Don Teodoro Vidal en su libro, La Monserrate negra con el niño blanco, nos demuestra cómo en sus estudios por la Isla le ha resultado de mayor interés, la modalidad iconográfica de la Virgen de tez obscura y el Niño blanco. Para este historiador de culturas populares: “Viene a ser esta modalidad como un hermoso reflejo del acontecer histórico de Puerto Rico y otros países de la cuenca del Caribe donde, a lo largo de varias centurias , ha ocurrido una fusión de la raza blanca con la negro-africana, uno de los elementos fundamentales de la formación de nuestro pueblo caribeño”.

En el año 1904 el Obispo de Puerto Rico Monseñor Jaime Blenk fue en “romería insular” acompañado por feligreses de toda la Isla hasta el santuario. Para la ocasión el Sr. Quintín Negrón Sanjurjo compuso, y cito, algunos de sus versos:

Allí está la colina sagrada
y el santuario de amor allí esta;
por honrar a la Virgen amada
vamos llenos de amor hacia allá.
De la fe peregrinos ardientes,
nos inspira esa fe voluntad,
porque llegue a alumbrar nuestras frentes
un destello de sol de verdad…

Aún conserva este santuario la disposición sabatina del Sínodo Diocesano de 1645 de decir la Salve todos los sábados en honor de la Santísima Virgen. Todos los sábados luego de la misa de las siete de la noche se canta la Salve Regina.

El 19 de mayo de l998 el Papa Pablo II enalteció el Santuario con el título de Basílica Menor. La Casa de Peregrinos, hospedería multisecular que a tantos devotos le ofreció su calor, es al presente la Casa Parroquial. En esta parroquia todavía se pueden apreciar y vivir tradiciones y devociones de nuestra religiosidad popular.

La vieja ermita de la Monserrate es pilar de nuestro catolicismo en las zonas noroeste y suroeste de nuestro país. En ella se encuentran unos hitos que son fundamento en el crecimiento del catolicismo, que en las primeras centurias, luego del descubrimiento de la Isla por el pueblo español, se llamó el Partido de San Germán y hoy pertenece la Diócesis de Mayagüez. La imagen de la Moreneta y la tabla por autor desconocido de la Adoración de los Magos, son el pilar que buscó el puertorriqueño cimarrón, fuera blanco, negro o indio, que corría buscando dónde establecerse y visitaba dicha ermita anualmente para escuchar la Palabra de Dios en su vida y saber dónde establecerse. El 8 de septiembre de este año, como los anteriores y los por venir, volveremos a subir las escalinatas y visitar a la Monserrate, la que el criollo llamó su patrona.

****

Lee sobre otras Advocaciones Marianas en América


| 8 septiembre 2015 | Nuestra Fe



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Back to Top ↑