Homilías

Published on 24 octubre 2015 | by Padre Víctor Hugo Villatoro Montenegro

Reflexión Domingo 25 de Octubre

El Evangelio de Marcos 10,46-52 que la liturgia nos presenta, nos enseña algunos rasgos del verdadero discipulado, el cual se realiza poco a poco, y que tiene como característica el doble mandato del Señor de dejarlo todo y seguirle; que en esta ocasión la cumple un ciego, un abandonado, alguien de quien no se esperaba nada.

Vamos a centrarnos en esta ocasión en los personajes de la escena:

VEAMOS A JESÚS (Cristo es la LUZ del mundo)

Jesús iba camino a Jerusalén, a entregar su vida, había pasado por Jericó. Anteriormente ya había realizado milagros, exorcismos, etc… y por eso mucha gente lo seguía… quizás por interés. Y en su camino es cuando Jesús escuchó al ciego que gritaba cada vez con más fuerza, y su actitud abierta a la escucha y fuera de toda indiferencia realizó lo impensable: lo llamó y lo curó: le transformó la vida.

VEAMOS A LA GENTE (en su doble perfil: como piedra de tropiezo o instrumento de salvación)

¿Eran muchos o pocos quienes seguían a Jesús? Eran muchos…. Y era la misma gente la que en su doble perfil se constituyen como piedra de tropiezo al inicio y como instrumento de salvación; porque cuando el ciego del camino gritaba, fue un obstáculo: dice el evangelio que reprendían al ciego para que se callara. Pero luego cuando Jesús llama al ciego,  los mismos le animaron a levantarse: “Animo, levántate porque él te llama”.

VEAMOS AL CIEGO “BARTIMEO” (hijo del temor: entrega su vida a Jesús, y le sigue por el camino)

Bartimeo, (Hijo de Timeo) estaba a la orilla del camino, pidiendo limosna, y oyó que pasaba Jesús, y al enterarse no se quedó tranquilo, empezó a gritar “Jesús hijo de David, ten compasión de mí”, y gritaba más fuerte… finalmente, después de superar el obstáculo de la gente que lo callaba, Jesús lo escuchó y lo llamó. Algunas actitudes importantes del ciego fueron:

  • Tiró su manto (desprendimiento, porque para Para llenarse de Dios hay que vaciarse de muchas cosas) el manto era todo lo que tenía: lo cubría del frío y del calor, era algo importante en su vida.
  • De un salto se puso de pie (representa el salto de la fe) salto que realiza con fe a un mundo desconocido, pues no miraba y saltó sin miedo para acercarse a Jesús.
  • Recuperó la vista, pero ante todo encontró la LUZ del mundo: Jesús; porque dice al final del relato que aquél que fue ciego, lo seguía por el camino agradecido porque le cambió la vid, símbolo del verdadero discipulado.




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