Homilías

Published on 1 junio 2014 | by Monseñor Víctor Hugo Palma Paúl

Solemnidad de la Ascensión del Señor

Mensaje de Monseñor Víctor Hugo Palma, Obispo de la Diócesis de Escuintla

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Este domingo tiene gran variedad de temas: En primer lugar es el Domingo de la Ascensión del Señor a los cielos. Tampoco podemos pasar por alto que este domingo se celebra la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa Francisco nos habla en su mensaje para esta jornada de la comunicación al servicio de una auténtica cultura de encuentro.

Y por si todo eso fuera poco, hoy 1 de junio inicia el mes dedicado a la venerable devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Como Obispo de Escuintla, no puedo dejar de abrirles mi corazón y compartirles que este maravilloso texto de San Mateo siempre me ha servido de consuelo y puedo decirles que hasta me reanima en momentos de dificultad, porque son palabras que devuelven el optimismo y el ánimo a quien le ha tocado atravesar una dura prueba.

Es un texto tan pequeño, pero que podemos dividirlo claramente en tres momentos y uno mas:

  1. Los discípulos se ponen en camino a Galilea. Son invitados a salir de Jerusalén, salir del miedo, del acomodamiento, salir del trauma de la cruz. Son invitados a ponerse en camino hacia Galilea, es volver a Galilea, es volver a los comienzos del discipulado, en Galilea comenzó todo, es como volver al amor primero.
  2. En Galilea se reencuentran con Jesús, el Evangelio dice que “al ver a Jesús ellos se postraron, pero algunos vacilaban” lo adoran, se alegran de verle, pero algunos siguen siendo frágiles. Qué hermosa es la oración de quien busca a Jesús a pesar de sus debilidades, casi diciéndole: “Señor, estoy aquí, frente a ti, vengo porque no puedo más, ayúdame, fortaléceme, consuélame”. Que bello cuadro realmente, están allí, se postran a pesar que algunos vacilan.
  3. Jesús se presenta con todo su poder, ya no es el maestro de Nazaret, ahora es el que tiene pleno poder en el cielo y en la tierra y con esa autoridad envía, da una misión, presenta una meta ambiciosa “hagan discípulos de todos los pueblos y bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. No importa la fragilidad de aquel pequeño grupo de discípulos, aquel que tiene pleno poder en el cielo y en la tierra ponen en sus manos una gran misión.

Hablaba de tres momentos y uno más y es que, a pesar de celebrar hoy la Ascensión del Seor, si somos observadores nos daremos cuenta que en San Mateo no hay una Ascensión de Jesús a los cielos ya que el texto termina con las palabras: “yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” ¡el Seor no se fue, Él se queda con nosotros Él no nos abandona, sigue estando con nosotros.

Díganme ¿quién puede sentir tristeza después de meditar este Evangelio? jesús verdaderamente está con nosotros, busquémoslo y encontraremos refugio en su Sagrado Corazón.

Les envío la certeza de mis oraciones y les imparto mi bendición:

 

Monseñor Víctor Hugo Palma




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