Advirtamos el peligro de perderlo todo

Queridos Hermanos:

Actuando como un verdadero “despertador” de la conciencia en un ambiente que tiende a “adormecernos y hacernos insensibles” la Palabra de Dios nos advierte del grave peligro de “perderlo todo, de perdernos irreversiblemente a nosotros mismos”.

Continúa el aviso espiritual de estos domingo para no idolatrar los bienes que se acaban, descuidando lo que sí duran para siempre: el amor, la cercanía a los hermanos, la misericordia para con quien sufre en el cuerpo o en el espíritu.

Es tan fácil “sentirse totalmente seguro” por lo que se tiene, que -sin que las riquezas o bienestar sean malos en sí mismo- la persona puede encerrarse en sí misma y en sus gozos pasajeros, como advierte la primera lectura de Amós, sin cuidar del bien más preciado a su alrededor, la persona humana.

Se pierde el sentido de una realidad que al final es siempre fácil y cambiante: ¡evitemos llegar a la angustia y pérdida de fe, al poner en lo pasajero nuestra más grande esperanza!.

Es así que Pablo exhorta a Timoteo a cultivar los valores espirituales que no se acaban, “vive en rectitud, en piedad, en fe, en amor” valores que no se pagan, pero que dan sentido verdadero a la existencia cristiana.

Pero es sobre todo la magnífica parábola “del hombre rico y del pobre Lázaro” la que “nos llama a despertar del materialismo que nos cierra al mundo:

  1. El hombre rico “vive exageradamente” en estrenos y banquetes, incapaz de la misericordia del pobre que está apenas más allá de su puerta;
  2. El pobre Lázaro -cuyo nombre viene de Eleazar o “auxiliado por Dios” es imagen de todas las pobrezas, sobre todo las materiales, siempre cercanas “apenas pasando la puerta”.

En un momento todo cambia, la advertencia se lanza cuando el rico “quiere volver atrás o al menos mandar a advertir a sus hermanos pero ya no es posible”, ¡somos nosotros sus hermanos, que hoy escuchamos su historia y podemos evitar “perderlo todo y perdernos, si no usamos bien lo que tenemos!.

Un pensamiento cristiano muy importante: “Recuerda que a lo que te sobra, en realidad no es tuyo, moralmente pertenece a tu hermano pobre” decía san Basilio ya en el siglo III de nuestra era “cristiana”.

Al final del mes de la Patria pidamos del Espíritu Santo por intercesión de la Dolorosa, que superemos la indiferencia, los muros de la insensibilidad y salgamos no al “asistencialismo” sino a la verdadera misericordia recordando que en el más pobre siempre está el mismo Señor.

Firma Monseñor Víctor Hugo Palma


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