Imitemos la paciencia del Señor

Queridos hermanos y hermanas:

También este domingo el Señor Jesús, Maestro de la comunidad eclesial nos indica a cerca de las que deben ser nuestras actitudes ante el mundo y especialmente ante nuestros propios hermanos cristianos: él nos propone hoy el “rostro de la paciencia”, de esa actitud que sabe esperar una respuesta y dar siempre una segunda oportunidad al que “cae en el error de la rebeldía”.

Y es que a veces la misma realidad personal nos sorprende: quien parece perdido, quien se ha apartado del camino, de pronto reflexiona y vuelve: ¡oremos para que ello sea posible y que nadie encuentre cerrada la puerta del perdón cuando retoma el camino del bien!.

Ya en la primera lectura el Señor parece entrar en un “alegato” con quienes no consideran que es justo cuando él tiene paciencia con los pecadores. Pero él mismo lo indica: él es un Dios que “espera la conversión del pecador” contrariamente a nuestras actitudes de venganza  y castigo inmediatos. Por ello el salmo exclama: “Descúbrenos, Señor tus caminos”, es decir, ayúdanos a conocerte mejor para imitarte en tu paciencia.

Por la misma razón San Pablo se dirige a los Filipenses, una comunidad a la que quiere mucho, que tiene mucha generosidad, pero que peca de división y de intolerancia. El apóstol les invita a “tener todos un mismo sentir”, algo que no es fácil, en ocasiones, cuando falta el diálogo y el “ponerse en los zapatos del otro” como dice el Papa Francisco, somos rápidos en condenar: ¡evitemos la ira y la condena inmediata en nuestras relaciones de familia, de comunidad, de sociedad!.

Pero es sobre todo el mismo Jesús en la famosa parábola “del hombre que tenía dos hijos” donde se   nos enseña:

  1. En la historia de la salvación, el antiguo Israel es como el hijo que dice “sí” pero no hace la voluntad del padre: ¡cuántas veces somos cristianos de compromiso, llenos e palabras sin cumplimiento y ligados a nuestros intereses!, una llamada a evitar una Fe de apariencia, de poca sinceridad para con Dios y la Iglesia;
  2. El segundo hijo, también puede ser nuestro retrato, el de la rebeldía, el que no encuentra el amor del padre, sino que se siente limitado en su libertad, o está resentido por ser el segundo y no el primero, pero es alguien que encuentra la salvación en reflexionar, en convertirse,
  3. Jesús al final hace una aplicación que sin duda les parecía desagradable a sus escuchas: aquellos que damos por “condenados y pecadores” (publicanos y prostitutas).

Que nuestra comunidad se componga de miembros que no somos perfectos, sino de quienes al final superamos la “rebeldía.

El Papa Francisco cita en ocasiones un proverbio: “No hay santo sin pasado ni pecador sin futuro”. Volvamos y ayudemos a volver a quienes encuentran dificultad para cumplir la voluntad de Dios.

Oremos especialmente por los afectados en Escuintla por las inundaciones, que puedan encontrar en sus hermanos la solidaridad, la mano tendida, la confianza y la paciencia. Iniciamos hoy el Mes del Santo Rosario pidiendo a la Patrona de Guatemala los dones de la vida, la justicia y a paz.

Firma Monseñor Víctor Hugo Palma


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