Tu Palabra me da Vida

Publicado el 31 agosto 2018 | por Pepe Barrascout

[Podcast] XXII Domingo Ordinario – Jesús habla con los fariseos

[Podcast] XXII Domingo Ordinario – Jesús habla con los fariseos
Tu Palabra me da vida

 
 
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XXII Domingo Ordinario – Jesús habla con los fariseos – Una reflexión en audio para niños

Los fariseos eran un grupo de personas que siempre estaban dando la lata a Jesús. Decían que no cumplía las obligaciones religiosas, que hablaba de Dios de una manera muy extraña, y que se saltaba la ley, por ejemplo, cuando tocaba a los leprosos o perdonaba a los pecadores. Así que siempre estaban criticándole.

Como un día que vieron que los amigos de Jesús empezaban a comer sin haberse lavado antes las manos. (Porque la ley de los judíos decía que lavarse las manos antes de comer era obligatorio).

Entonces vinieron a reprocharle eso a Jesús. Pero él les contestó que es mucho más importante lavarse por dentro, porque si solo cumplimos la ley por fuera, eso es actuar para aparentar.

Les dijo: no os preocupéis tanto de la suciedad de fuera, sino de todas esas cosas que tenemos dentro y necesitamos barrer: los malos humores, el robo, el asesinato, la envidia, la mentira y muchas cosas más. Eso es lo que nos debería preocupar.

Les dejó con la boca abierta y no sabían qué replicarle.

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Fariseos

Aunque te quiero mucho, Jesús
y sé lo que quieres de mí,
a veces soy como los fariseos,
que no quieren a la gente.
Ayúdame a darme cuenta,
y a perdonar a quienes no aman.
Sé que me ayudarás
y eso me hace estar alegre.

Te doy gracias porque muchas veces
me importa lo que les pasa a otros,
a los que me quieren
y a los que no conozco
Gracias, Jesús.

Ten piedad (canción)

Por las veces que no amé,
por aquellos que olvidé,
por hacer de mi vida un oscuro camino
plagado de espinas sin apenas sentido.

Ten piedad, Señor, ten piedad.

Por las veces que no te hablé,
y a otros dioses adoré,
por llenarme de rabia y no ser tu testigo
negando mi mano a quien se encuentra perdido.

Ten piedad, Señor, ten piedad.
Ten piedad, Cristo ten piedad.
Ante ti vengo arrepentido
y pido perdón por haberte herido.
Ten piedad, Cristo, ten piedad.
Desde mi corazón, ten piedad.

Por las veces que no escuché
y junto al pobre no me senté.
Por gritar tu nombre y sentirme vencido
y amarme y no ver que caminabas conmigo.

*** ***

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