Nuestra Fe

Published on 27 septiembre 2015 | by Pepe Barrascout

Virgen del Carmen – Chile

Advocaciones Marianas en América: Virgen del Carmen – Chile

Patrona de Chile, su festividad se celebra el último domingo de septiembre.

Para entender el origen del Santuario de Maipú, tenemos que remontarnos a los comienzos de la evangelización de América Latina, ya que allí están las raíces de la devoción mariana y en concreto de la Virgen del Carmen.

El primer conquistador español, don Pedro de Valdivia, traía en el arnés de su caballo la primera imagen de la Virgen que llegó a esta tierra. (Esta imagen se venera hoy en la Iglesia del convento de San Francisco en Santiago). Desde ese momento, Chile comenzó a ser un país mariano. La devoción a la Virgen del Carmen tiene sus primeras manifestaciones conocidas ya a mediados del siglo XVI, cuando es construida la Iglesia de “La Tirana” en el norte del país, hoy convertida en un santuario mariano centro de una de las manifestaciones de religiosidad popular más típicas del país: los bailes religiosos.

En 1643 se funda la primera Cofradía del Carmen en el país, en la iglesia de los Agustinos en Concepción. En 1662 es fundada la primera parroquia del Carmen, en Ñuñoa, en la cercanía de Santiago. Allí se atiende especialmente a los indios Guarpes, traídos desde Mendoza, donde también han conocido la misma imagen de Nuestra Señora del Carmen.

En 1690 se funda el Monasterio del Carmen Alto, primer convento de religiosas carmelitas, construido como reparación por la profanación al Santísimo Sacramento efectuada por el saqueo de las ciudades de La Serena y Coquimbo realizado por el pirata Sharpa en 1680.

La imagen de la Virgen del Carmen que se venera en Maipú fue mandada a hacer en Quito en 1785 por don Marín de Lecuna, y venerada en los primeros tiempos en su chacra de San Martín de Ñuñoa, desde donde era llevada todos los años en procesión a la iglesia de San Agustín en Santiago con motivo de la novena del Carmen, devoción en la que participaban las familias de los libertadores y las principales familias de Santiago, lo que nos permite deducir que la devoción de O’Higgins a la Virgen del Carmen estaba también vinculada a la imagen que se venera en Maipú.

En la Independencia, el 5 de enero de 1817, el General San Martín jura en Mendoza a la Virgen del Carmen como Patrona del Ejército Libertador de los Andes y le entrega su bastón de mando y le pide proteger a esos hombres.

El 12 de noviembre de 1817 las hermanas Pineda bordan a pedido de O’Higgins la Bandera Nacional, no cobran nada por su trabajo “en honor de la Patrona del Ejército” la que está simbolizada en la estrella blanca sobre el cielo azul.

El 11 de febrero de 1818, víspera de la batalla de Chacabuco, don Bernardo O’Higgins y sus soldados reiteran el juramento de Mendoza y se encomiendan a la Virgen del Carmen. Y el 14 de marzo de ese año, el pueblo de Santiago y sus autoridades civiles y religiosas, reunidas en la Catedral de Santiago, santifican el juramento y hacen voto de construir un templo a la Virgen del Carmen. “En el mismo sitio donde se dé la batalla y se obtenga la victoria, se levantará un Santuario a la Virgen del Carmen, Patrona y Generala de los Ejércitos de Chile y los cimientos serán colocados por los mismos magistrados que formulan este voto y en el mismo lugar de su misericordia que será de su gloria”. (Gazeta de Santiago de Chile, 36: 14 de marzo de 1818).

El 5 de abril de ese año, se da la batalla decisiva en los llanos de Maipú. El General San Martín da ánimos a su ejército gritando: “Nuestra Patrona, la Santísima Virgen del Carmen nos dará la victoria y aquí mismo le levantaremos la iglesia prometida para conmemorar ese triunfo”.

En los días siguientes se sepultaban juntos vencedores y vencidos en el lugar donde se levantaría el templo prometido, y el 7 de mayo, el Director Supremo de la Nación emite un decreto ordenando la iniciación de la construcción para cumplir el voto.

En agosto del mismo año, don José de San Martín se presentó nuevamente en el templo de Mendoza para dejar en la mano de la Virgen, su bastón de mando.

En una carta se expresa así:

“La decidida protección que ha prestado al ejercito de los Andes su Patrona y Generala Nuestra Madre y Señora del Carmen, son demasiado visibles. Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora, que se venera en el convento que rige Vuestra Maternidad, el adjunto bastón como propiedad suya y como testimonio del mando supremo que tiene sobre dicho Ejercito. Dios guarde a Vuestra Maternidad muchos años”.

José de San Martín Mendoza,
Agosto 12 de 1818

La imagen de la Virgen a quien San Martín dio su bastón y proclamó Patrona del ejercito de los Andes se encuentra en Mendoza (Argentina) y ha sobrevivido al terremoto de 1861 que destruyó casi toda la ciudad, y aunque después de la catástrofe se dudaba sobre su autenticidad, declaraciones juramentadas expresaron que era la misma que habían conocido antes del terremoto. Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, fue coronada en solemne procesión el 8 de septiembre de 1911.

El 14 de noviembre de 1818, el mismo don Bernardo O’Higgins coloca la primera piedra del templo que fue bendecido el 5 de abril de 1892. En 1923 la Santa Sede, a petición del Episcopado Chileno nombró a la Virgen del Carmen como Patrona Principal de todo el pueblo de Chile, ya que antes lo era sólo del ejercito y la armada chilena.

Dos son las imágenes del Carmen que los chilenos veneran con especial cariño; la del Santuario Nacional de Maipú tallada en Quito en 1785 y la de la Basílica del Salvador en Santiago de Chile, de factura francesa del siglo XIX, la cual fue coronada solemnemente en 1926.

El deseo de dar un cumplimiento más digno al voto de O’Higgins y del país, hace que los obispos reunidos del 5 al 8 de diciembre de 1942 en un Congreso Mariano Nacional tomen como decisión construir un nuevo templo que sea monumento digno de la Independencia Nacional y de sus héroes. Es así como el 30 de abril de 1943, Monseñor Caro, Arzobispo de Santiago, dicta un decreto ordenando la construcción del nuevo templo, y el 16 de julio de 1944 es colocada la primera piedra.

El 2 de agosto de 1945, doña Rosalía Mujica de Gutiérrez, descendiente del primer propietario de la imagen histórica, la dona para el santuario que ha comenzado a construirse, y desde 1948 a 1956, ésta recorre todo el país como Virgen Peregrina, siendo triunfalmente acogida en todos los lugares.

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