Purifiquemos el Corazón con la Ley del Señor

Mensaje de Monseñor Víctor Hugo Palma, Obispo de la Diócesis de Escuintla

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Volviendo del Retiro Anual del Obispo y los Sacerdotes de Escuintla, habiendo orado por todos y recibido el beneficio celestial de sus plegarias por nosotros, con entusiasmo vivimos hoy el Tercer Domingo de Cuaresma, donde la Palabra de Dios sigue presentándonos el camino espiritual que recorremos en estos cuarenta días: un camino hacia la Pascua gloriosa, hacia la vida nueva y verdadera que ya se reveló a los discípulos en la maravillosa Transfiguración del Señor el domingo pasado.

Ese camino no es otro que vivir Ley del Señor, verdadera ruta para pasar de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida. Los mandamientos del Señor presentados en la primera lectura no son simples “no” que nos quitan la libertad: el Papa Francisco nos dice: “No debemos ver los Diez Mandamientos como limitaciones a la libertad, no, esto no es así.

Sino que los debemos ver como signos de libertad. ¡No son limitaciones, sino indicaciones para la libertad! Ellos nos enseñan a evitar la esclavitud a la que nos reducen los muchos ídolos que construimos nosotros mismos – lo hemos experimentado muchas veces en la historia, y lo experimentamos también hoy […] Los Diez Mandamientos no son un himno al ‘no’, sino al ‘sí’. Un ‘sí’ a Dios; el ‘sí’ al Amor[…] ¡Redescubramos y vivamos las Diez Palabras de Dios! Digamos ‘sí’ a estos diez caminos de amor, perfeccionados por Cristo, para defender al hombre y guiarlo a la verdadera libertad” (Catequesis, agosto 2015).

Personalmente creo que comenzamos a vivir bien la Cuaresma cuando cambiamos nuestra actitud hacia Dios y lo que Él nos pide. Por su parte el Evangelio no presenta una imagen “soprendente de Jesús” que algunos no gustan de leer porque dicen: “hasta Dios parece violento”. No es así: Jesús entra en el Templo y sin golpear a nadie, sí deja claro que muchas veces “aparentemente” estamos en las cosas de Dios (como aquella gente en su Templo) pero en el fondo hacemos falsa nuestra religión con intereses humanos.

Concretamente dice Jesús que “podemos hacer de la casa de su Padre un mercado”. Aunque la comparación es dura y directa, es lamentablemente cierta: ¡en tantos lugares la predicación es un “modo de vivir” llegando a vender una “conciencia tranquila” por el dinero, los intereses materiales, etc. etc. Si vemos bien, la relación entre la primera lectura y el Evangelio está en la llamada a la sinceridad ante los mandamientos de Dios, en evitar decir que los “cumplimos porque estamos en el Templo” pero en el fondo traicionamos ese “cumplimiento” siguiendo el materialismo, los ídolos de nuestro tiempo.

Ya el Papa Francisco, en el Encuentro Juvenil del 2013 invitaba “estar cerca de Dios” y abandonar a los “ídolos que se colocan al lado de Dios: dinero, poder, éxito y placer. La invitación es sin duda válida para todos: así como en el Templo del Señor sólo pueden estar el Dios verdadero Cuaresma es el tiempo de volver a su camino, de abandonar y de purificarnos de “otros ídolos interiores”.

Que volviendo a la Ley del Señor, especialmente al mandato de la caridad, tengamos en Escuintla “corazones purificados” en cada uno de nosotros donde pueda, con un templo vivo, habitar el Señor de la Pascua al que todos caminos en estos días de conversión.

Firma Monseñor Víctor Hugo Palma


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