Nuestra Fe

Published on 9 julio 2015 | by Pepe Barrascout

Nuestra Señora de Chiquinquirá – Colombia

Advocaciones Marianas en América: Nuestra Señora de Chiquinquirá – Colombia

Patrona de Colombia, su festividad se celebra el 9 de julio.

Cuenta la tradición que entre los primeros conquistadores del Nuevo Reino de Granada, Antonio de Santana, encomendero de los pueblos de Suta y Chiquinquirá, era especialmente devoto de la Virgen del Rosario. Por este motivo construyó en el pueblo de Suta su dormitorio y una pequeña capilla.

Deseando poner en ella una imagen de la Madre de Dios, mandó pintar una imagen de Nuestra Señora del Rosario en una rústica tela de algodón de procedencia indígena. Un pintor español, llamado Alonso de Narváez pintó con bastante arte, una imagen de la Virgen del Rosario. En su paleta usó colores al temple, con pigmentos naturales tomados de la composición mineral de la tierra y del zumo de hierbas y flores de la región. Como el lienzo era casi cuadrado (44 pulgadas de alto por 49 de ancho), el artista balanceó y completó el espacio añadiendo, a los lados de la Virgen del Rosario, las imágenes de San Antonio de Padua y de San Andrés Apóstol por ser el primero patrono del encomendero que solicitaba la imagen y el segundo, del fraile que la había mandado a hacer.

En 1562 el cuadro fue colocado en la capilla techada con paja en la que se filtraba la lluvia y con ella la humedad del ambiente. Esto, unido a la acción del aire y del sol dejaron la pintura en tan mal estado que muy pronto era ya imposible reconocer lo que había sido pintado en ella. A la muerte de Don Antonio, en 1577, su viuda, se trasladó a Chiquinquirá llevándose consigo el cuadro al que colocó en una capilla.

Diez años más tarde vino a aquel lugar María Ramos, una piadosa sevillana cuñada del difunto Santana, quien después de arreglar y limpiar la modesta capilla colocó en ella el borroso lienzo que un día llevara la imagen de la Virgen del Rosario. Cuenta la tradición que el viernes 26 de diciembre de 1586, se disponía a salir de la capilla, cuando una india cristiana le llamó la atención hacia la imagen, que aparecía rodeada de vivos resplandores. Volvió el rostro y fue grande su asombro al advertir la transformación que se había obrado en el lienzo, cuyos colores, antes tan borrosos y desteñidos, aparecían ahora vivos y claros.

La Virgen del Rosario que ocupa el centro del cuadro mide aproximadamente un metro de alto; su mirada se vuelve hacia la izquierda, desviando la atención hacia el Niño casi desnudo que lleva en sus brazos. Es una imagen serena cuya delicada sonrisa irradia gran dulzura. El color de su rostro es pálido, lo mismo que el del Niño. Curiosamente, éste lleva en la mano derecha un pajarito de vivo plumaje que con un cordel sujeta a su dedo pulgar y de la mano izquierda deja colgar un pequeño rosario. Nuestra Madre apoya su cuerpo sobre una media luna, en una posición que sugiere que va de camino. Cubre su cabeza una toca blanca recogida sobre el pecho, y un manto azul celeste envuelve su vestido de color de rosa. Con el dedo meñique de su mano izquierda sostiene un rosario que le cae en el medio del cuerpo y en la mano derecha porta un cetro de reina.

El cuadro conserva las huellas del pasado deterioro y es notable el que las figuras, que de cerca se ven imprecisas o borrosas, adquieren su relieve y profundidad cuando se observan a cierta distancia. Al lienzo se le han superpuesto dos coronas, un cetro, dos rosarios y 27 escudos de oro que dan un hermoso relieve al cuadro, cuyo marco, formado por semicircunferencias de plata, porta las insignias de la condecoración presidencial. Durante trescientos años el cuadro de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá se presentó a los fieles sin protección alguna, contándose por millares los objetos que anualmente tocaban la endeble tela de algodón. Los devotos usaban largas varas o cañas para hacer llegar hasta el bendito lienzo diversos objetos de devoción. Desde 1897 un grueso cristal protege la pintura de las inclemencias del tiempo y de los excesos de fervor de los peregrinos.

Desde 1636, cuidan el santuario los Padres Dominicos, primeros misioneros y evangelizadores de Colombia. Pío VII la declaró a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá patrona de Colombia en 1829 concediéndole fiesta litúrgica propia. “La Chinita” como la llama su pueblo, fue coronada canónicamente en 1919 y su santuario declarado Basílica en 1927.

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| 9 julio 2015 | Nuestra Fe



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